jueves, 26 de julio de 2012
Miedo a los límites.
-Tío, ¿mañana salimos a saltar?
+¿Saltar? ¿Cómo que saltar?
-Sí, tío, vamos a hacer "Parkour". Eso que hacen los de la peli esa.
+Ah, vale, pues me apunto....
Más o menos, así fue como empecé con algo que, literalmente, me cambiaría la vida.
Sólo era ir a un sitio, donde nos diera la gana y saltar de aquí para allá, sin pensar nada, sin mirar nada, sin hacer nada más que saltar, que pegar brincos de aquí para allí dándonos igual quién nos viera o qué nos dijeran.
A medida que iba pasando el tiempo, la gente iba diciendo más veces que no, cuando veían que un colega se hacía un esguince, otros dos se retiraban porque no querían que les pasara lo mismo. A medida que el tiempo pasaba, a la gente, cada vez le apetecía menos hacer esas "tonterías" que hacíamos. Mientras tanto, yo me iba informando y conociendo más y más gente con más experiencia y otra forma de pensar que la mía, y cada vez, me absorbía más.
Cambió mi forma de ser, mi forma de pensar, mi forma de afrontarme a las cosas y me quitó algunos miedos... Algunos.
He conseguido tener en este tiempo, más confianza en mí mismo, más sabiduría y muchísima, incluso diría que demasiada información en mis manos que, gustosamente, comparto cada vez que me preguntan llegando a "aparentar", aunque no quiera, ser el "profesor" de algo en lo que unos aprenden de otros como los otros aprenden de los unos.
A medida que pasaba el tiempo, conseguía superar más mis miedos... Mis miedos a hacer cosas nuevas, mis miedos a conseguir algo por mí mismo, mis miedos a conocer gente...
Y en todo este tiempo, en todo lo que ha pasado, en todo lo que he cambiado, siempre he dicho lo mismo:
-"Yo entreno, no para salir en vídeos, ni ser mejor que nadie, ni para llamar la atención de gente que no conozco, no me importa que me digan que soy bueno, como tampoco que hago esto bien y lo otro mal, yo entreno para, si alguna vez lo necesito, estar preparado física y mentalmente para superar ese problema, ese "obstáculo" en la vida diaria.
Sin embargo, después de 3 años dando, por así decirlo, "bandazos" respecto a la vida laboral se refiere, he conseguido por fin, un trabajo que me gusta, disfruto de él y en el cual me siento a gusto desarrollándolo junto con mis compañeros.
Hacemos estructuras metálicas de naves y cambiamos las placas del tejado. Todo esto a, como mínimo, unos 5 metros de altura.
Soy así, lo admito, tengo miedo a las alturas y en algunas ocasiones, la cabeza se me bloquea cuando subo por una escalera que tiembla, con cosas en la mano y con un sol abrasador que me da por la espalda.
Llevo un mes ya trabajando en esta empresa y sinceramente, me gustaría poder seguir aquí unos cuántos años. Pero bloquearme de esta manera y pensar en todo lo anterior, en todo mi pasado, en TODO lo que he entrenado, ya no sólo físicamente, sino, para quitarme todos los miedos, todo lo entrenado, reflexionado, pensado y desarrollado para quitarme o al menos, razonar que "no pasa nada por la altura".... Siento que no me ha servido de mucho, siento que practicando el deporte que practico, sabiendo lo que ello conlleva, el esfuerzo y la fuerza de voluntad que me ha llevado, me siento completamente inútil cuando me dicen que vaya de una punta a otra de una nave de unos 80 metros por un perfil de metal a unos 8 metros de altura....
Me cuesta, me cuesta ver que, como no me sienta seguro, como no cambie completamente ese miedo, como no acabe de analizar bien este problema, no podré seguir con este trabajo...
Necesito superar mis miedos, necesito saber moverme mejor de lo que ya lo hago, necesito saber más....
5 años practicando un deporte que me ha cambiado completamente la vida y que en un futuro, me la seguirá cambiando....
martes, 3 de julio de 2012
Nueva Etapa
Nos solemos regir por etapas, por actos que hacen que pensemos que será un nuevo comienzo o un final cercano. Nos regimos por unas experiencias, ya sean nuevas o totalmente diferentes a la rutina actual que hace que vayamos aún más con precaución y quizá, más miedo de lo habitual.
Después de unos cuántos años buscando empleo, he conseguido un trabajo donde tendré que levantarme pronto, ir a trabajar todos los días y tendré que aprender a separar el tiempo del ocio y del deber.
Creo que es en estos tiempos cuando más sale a la luz lo que REALMENTE deseas en tu vida, si es sobrevivir y trabajar para seguir adelante, o seguir practicando lo que hasta ahora has hecho sin preocuparte de nada más que de tener dinero para el mismo día.
Por eso digo que puede ser una nueva etapa, porque nunca antes me he enfrentado a algo así, a algo con tanta responsabilidad. A partir de mañana será otra forma de ver y aprender a separar lo que más me gusta, entrenar, del deber o del trabajo.
Tendré que aprender que hay unas prioridades que harán que no disfrute todo el tiempo que quiera del ocio que es salir con mis amigos o mirar películas hasta altas horas de la madrugada o quedarme leyendo frases y libros célebres haciendo que mi cerebro y mente piensen en las casualidades, oportunidades y reacciones de la vida.
Tendré que aprender a mirar algo más allá y ver que todo sufrimiento, tiene su recompensa, sea económica, corporal o mentalmente hablando, porque aunque sufra, aunque tenga que renunciar a ciertas cosas, siempre merecerá la pena si el día de mañana puedo ayudar de mejor manera.
Hoy toca renunciar a unos rayos finales de sol para descansar el cuerpo y la mente y para prepararme para mañana para que así pueda comprobar y esté listo y preparado para enfrentarme a lo que venga, siempre con buen ánimo, buen pensamiento y sin buscar nada a cambio.
Hoy toca, aunque vaya un poco en contra de mi forma de pensar, mirar un poco hacia adelante, pensar en que vendrá algo bueno y luchar por lo que deseo con todas mis fuerzas.
Después de unos cuántos años buscando empleo, he conseguido un trabajo donde tendré que levantarme pronto, ir a trabajar todos los días y tendré que aprender a separar el tiempo del ocio y del deber.
Creo que es en estos tiempos cuando más sale a la luz lo que REALMENTE deseas en tu vida, si es sobrevivir y trabajar para seguir adelante, o seguir practicando lo que hasta ahora has hecho sin preocuparte de nada más que de tener dinero para el mismo día.
Por eso digo que puede ser una nueva etapa, porque nunca antes me he enfrentado a algo así, a algo con tanta responsabilidad. A partir de mañana será otra forma de ver y aprender a separar lo que más me gusta, entrenar, del deber o del trabajo.
Tendré que aprender que hay unas prioridades que harán que no disfrute todo el tiempo que quiera del ocio que es salir con mis amigos o mirar películas hasta altas horas de la madrugada o quedarme leyendo frases y libros célebres haciendo que mi cerebro y mente piensen en las casualidades, oportunidades y reacciones de la vida.
Tendré que aprender a mirar algo más allá y ver que todo sufrimiento, tiene su recompensa, sea económica, corporal o mentalmente hablando, porque aunque sufra, aunque tenga que renunciar a ciertas cosas, siempre merecerá la pena si el día de mañana puedo ayudar de mejor manera.
Hoy toca renunciar a unos rayos finales de sol para descansar el cuerpo y la mente y para prepararme para mañana para que así pueda comprobar y esté listo y preparado para enfrentarme a lo que venga, siempre con buen ánimo, buen pensamiento y sin buscar nada a cambio.
Hoy toca, aunque vaya un poco en contra de mi forma de pensar, mirar un poco hacia adelante, pensar en que vendrá algo bueno y luchar por lo que deseo con todas mis fuerzas.
"Yo escribiré el destino de mi mundo"
lunes, 18 de junio de 2012
Vida.
Nacer, aprender a andar, a comer, a orinar y defecar... Aprender a vivir, a reír y llorar, a respirar bajo el agua y no hacerlo delante de las intimidades... Aprender a respetar y a que te pisen, aprender a dejar que te aplasten y te masacren a que te jodan y encima decir gracias... Aprender, aprender lo que, por norma, tiene que ser así, aprender a contar, a multiplicar y sumar, restar, dividir penas..
¿Por qué no aprender a vivir o enseñar a vivir?¿Por qué no ser tú mismo y conseguir lo que deseas?
Luchar por todo como si nada fueras a conseguir, conseguir nada y luchar como si todo lo tuvieras...
Estamos hartos de oír lo que queremos, necesitamos y, se supone, nos gusta. Estamos hartos de oír lo que debemos hacer con nuestro dinero, obligados a dejarlo en un sitio donde se supone nadie lo robará y resulta que se lo dejamos a los propios ladrones.
La vida sólo está hecha de desgracias, penas y tristeza, pero sólo depende de nosotros que eso cambie, de aprender a observar y admirar lo que ante nosotros, nos muestra el mundo y no los humanos, la gente, la sociedad....
La vida está hecha de penuria, lucha y esfuerzo, pero sin embargo, sólo pensamos en las cosas materiales sin admirar lo bello que hay en el día a día, en las cosas de la calle, en los juegos de la vida....
Desde que nacemos ya nos muestran qué hacer, cómo pensar y qué comer, nos dicen cómo debemos actuar y lo que debemos pensar para que nos guste el futuro...
¿Por qué?¿Por qué debemos hacer lo que los demás quieren?¿Por qué debemos de actuar nosotros, levantar nosotros unos muros o fortalezas al rededor de un espacio inmenso y ancho para protegernos del exterior?
El problema no está afuera, está dentro de nosotros... No aceptamos nada, no admiramos nada y no nos preocupamos por aprender nada de lo que nos da miedo, por eso nos da miedo...
Estamos demasiado acostumbrados a que nos lo den todo masticado y a punto de tragar sin observar que nos encerramos en las cosas que no vemos.
No sabemos nada de la vida y sin embargo, estamos investigando para ya, irnos a vivir a otros mundos, otros planetas...
Sin duda, no sabemos nada de este mundo, de nuestro mundo y queremos salir ya de él sin pararnos a observar, como digo, los detalles más hermosos y bellos de el mismo...
Nadie espera nada de nadie, como nada espera nadie de quien nada quiere dar... Pero llamadme iluso si pienso que todos hemos nacido para hacer algo en este mundo y para conseguir cambiar, aunque no sea drásticamente, este mundo con cada paso, cada acción, cada persona y cada pensamiento que desvelamos.
Si tan siquiera parásemos unos minutos al día a pensar en lo que realmente nos hace felices, en lo que realmente necesitamos para serlo y en lo que realmente necesitamos como humanos, como seres vivos...
Si al menos, cambiáramos ese egoísmo y superioridad de cada uno y observáramos que todos unidos podemos conseguir que todo marche bien, creo que cambiaría equivalentemente todo lo que ahora nos parece raro, todo lo que ahora no entendemos...
Nos enseñan demasiadas cosas desde pequeños y en cuanto empezamos a preguntar, en cuanto empezamos a cuestionar ciertas enseñanzas, nos empiezan a apalear y a señalar con el dedo como si fuésemos raros...
Nos enseñan todo lo que necesitamos en la vida....menos la más importante lección de todas...
No nos enseñan a VIVIR la VIDA....
domingo, 10 de junio de 2012
Límite de tristeza, Límite de Felicidad.
¿Hay algún límite de felicidad, algún límite o cupo máximo en el que no podamos ser más felices?
Si lo hay para la tristeza, desesperación e ira, también lo habrá para la felicidad, buen estado de ánimo y tranquilidad, ¿no?
¿O es que, nos preocupamos tanto de conseguir la máxima felicidad, sin darnos cuenta de que también puede tener un llenado máximo?
A veces, creo que nos ponemos metas demasiado grandes o alargadas y no aceptamos las pequeñas derrotas, evitando así, los pequeños detalles, alegrías y risotadas que llegan en un instante determinado. Nos paramos sólo a ver lo malo de nuestras vidas que no atendemos a ninguna razón que no sea NUESTRA mayor "razón" de locura...
Últimamente, no suelo escribir mucho, aunque sí pensar en varias cosas:
-Ya no tengo las dudas de antes, ya no me acometen las preocupaciones de mi estado de ánimo, de cómo conseguir la felicidad ni de cómo hacer para ayudar, pero sin duda, siento que todavía no estoy completo, y vuelven a mí otra vez, más sentimientos que esperaba no volver a sentir, que esperaba no volver a tener por el hecho de utilizar más la razón que el corazón.
Creo que ya no depende de mí conseguir mi "cupo" de felicidad, ya he agotado al máximo todo lo que estaba en mi mano, y sé que he repetido y repetido que sólo tú, sólo uno mismo es el que consigue tener la felicidad, porque sólo tú aceptas de buenas o de malas maneras todo lo que te puedan decir, hacer o entregar.
Supongo que ahora esté en otra etapa (más) de transición pensando en la que ya no sólo dependerá de mí mismo, sino, de otras cosas (sentimientos, experiencias, sensaciones, etc) ajenas a mí.
No dudo de mi capacidad ni de mí mismo, dudo de que no llegue ese día, el día en que, por un casual, se alineen los planetas y aparezca esa "estrella" en mi vida que le de una pequeña vuelta a mi mundo.
¿Estaré capacitado para asumir las consecuencias?¿Tendré el valor suficiente de enfrentarme a esas consecuencias?
Como se suele decir;
Si lo hay para la tristeza, desesperación e ira, también lo habrá para la felicidad, buen estado de ánimo y tranquilidad, ¿no?
¿O es que, nos preocupamos tanto de conseguir la máxima felicidad, sin darnos cuenta de que también puede tener un llenado máximo?
A veces, creo que nos ponemos metas demasiado grandes o alargadas y no aceptamos las pequeñas derrotas, evitando así, los pequeños detalles, alegrías y risotadas que llegan en un instante determinado. Nos paramos sólo a ver lo malo de nuestras vidas que no atendemos a ninguna razón que no sea NUESTRA mayor "razón" de locura...
Últimamente, no suelo escribir mucho, aunque sí pensar en varias cosas:
-Ya no tengo las dudas de antes, ya no me acometen las preocupaciones de mi estado de ánimo, de cómo conseguir la felicidad ni de cómo hacer para ayudar, pero sin duda, siento que todavía no estoy completo, y vuelven a mí otra vez, más sentimientos que esperaba no volver a sentir, que esperaba no volver a tener por el hecho de utilizar más la razón que el corazón.
Creo que ya no depende de mí conseguir mi "cupo" de felicidad, ya he agotado al máximo todo lo que estaba en mi mano, y sé que he repetido y repetido que sólo tú, sólo uno mismo es el que consigue tener la felicidad, porque sólo tú aceptas de buenas o de malas maneras todo lo que te puedan decir, hacer o entregar.
Supongo que ahora esté en otra etapa (más) de transición pensando en la que ya no sólo dependerá de mí mismo, sino, de otras cosas (sentimientos, experiencias, sensaciones, etc) ajenas a mí.
No dudo de mi capacidad ni de mí mismo, dudo de que no llegue ese día, el día en que, por un casual, se alineen los planetas y aparezca esa "estrella" en mi vida que le de una pequeña vuelta a mi mundo.
¿Estaré capacitado para asumir las consecuencias?¿Tendré el valor suficiente de enfrentarme a esas consecuencias?
Como se suele decir;
"El tiempo pone a cada uno en su lugar"
domingo, 20 de mayo de 2012
Dos caras....tiene la vida.
Hoy, sin duda alguna, he sabido ver lo que tantas veces he dicho, por las que tantas veces he protestado.
La gente tiene dos caras y nunca mostrarán su cara más oculta a no ser que confíen en ti o estén en un punto muy duro de su vida.
Hoy he podido comprobar cómo, una persona que para mí es como un muro de piedra, cómo una persona que sin duda alguna, podría con el problema más duro del mundo, se derrumbaba y parecía ser una persona más. Cómo una persona que, conociéndola de toda la vida, sabiendo cómo actúa, cómo se comporta, hoy me he dado cuenta de que en realidad, no sabía nada de él.
"Nunca juzguemos a una persona por su apariencia", digo, "nunca jamás, juzguemos a una persona sin al menos, haber hablado cinco minutos con ella", aseguro, porque detrás de una cara, se esconde otra totalmente diferente a la que aparenta, a la que podría ser.
No he llegado ni a imaginar lo que debe de estar pasando por su cabeza y sin embargo, he llegado a sentir su dolor, sus llantos y todo lo que había debajo de su piel con una charla profunda de quince minutos, he llegado a comprender, a conocer a una persona sólo escuchándola durante unos cuantos minutos, porque me importa, porque sé quién es y sabía desde un principio que había algo más ahí debajo que un buen corazón.
Sé que no mucha gente leerá esto, sé que no lo leerá la gente adecuada, como tampoco llegará a una gran parte del mundo, pero al menos me libera, me desahoga y hace que, al menos, la gente que lo lea, haga que piense un poco más en las cosas cuando las vaya a hacer en un futuro.
Ni una sola persona actuará de primeras como realmente es, porque todos somos como las cebollas, nos tapamos por capas, por capas que a medida que nos conocen, destapamos poco a poco hasta que llegan a la última. Sin duda, dependiendo de la persona, se tardará más o menos, como también otro tendrá más que otro, pero sin paciencia, no se llega a ningún sitio.
Hoy sin duda, he conocido las dos caras de una misma moneda, de una moneda que aparentemente, parecía ser un pilar, el pilar maestro de una obra de arquitectura maestra, pero sin duda, hasta el más valiente de todos los super héroes, siente miedo, siente pavor y respeto por el enemigo o la batalla.
Sin duda, no acabas de conocer a una persona hasta que no se muestran sus lágrimas cayendo por sus mejillas.
La gente tiene dos caras y nunca mostrarán su cara más oculta a no ser que confíen en ti o estén en un punto muy duro de su vida.
Hoy he podido comprobar cómo, una persona que para mí es como un muro de piedra, cómo una persona que sin duda alguna, podría con el problema más duro del mundo, se derrumbaba y parecía ser una persona más. Cómo una persona que, conociéndola de toda la vida, sabiendo cómo actúa, cómo se comporta, hoy me he dado cuenta de que en realidad, no sabía nada de él.
"Nunca juzguemos a una persona por su apariencia", digo, "nunca jamás, juzguemos a una persona sin al menos, haber hablado cinco minutos con ella", aseguro, porque detrás de una cara, se esconde otra totalmente diferente a la que aparenta, a la que podría ser.
No he llegado ni a imaginar lo que debe de estar pasando por su cabeza y sin embargo, he llegado a sentir su dolor, sus llantos y todo lo que había debajo de su piel con una charla profunda de quince minutos, he llegado a comprender, a conocer a una persona sólo escuchándola durante unos cuantos minutos, porque me importa, porque sé quién es y sabía desde un principio que había algo más ahí debajo que un buen corazón.
Sé que no mucha gente leerá esto, sé que no lo leerá la gente adecuada, como tampoco llegará a una gran parte del mundo, pero al menos me libera, me desahoga y hace que, al menos, la gente que lo lea, haga que piense un poco más en las cosas cuando las vaya a hacer en un futuro.
Ni una sola persona actuará de primeras como realmente es, porque todos somos como las cebollas, nos tapamos por capas, por capas que a medida que nos conocen, destapamos poco a poco hasta que llegan a la última. Sin duda, dependiendo de la persona, se tardará más o menos, como también otro tendrá más que otro, pero sin paciencia, no se llega a ningún sitio.
Hoy sin duda, he conocido las dos caras de una misma moneda, de una moneda que aparentemente, parecía ser un pilar, el pilar maestro de una obra de arquitectura maestra, pero sin duda, hasta el más valiente de todos los super héroes, siente miedo, siente pavor y respeto por el enemigo o la batalla.
Sin duda, no acabas de conocer a una persona hasta que no se muestran sus lágrimas cayendo por sus mejillas.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Felicidad...
Buscamos la felicidad con ansia, con entusiasmo y ahínco, siempre adelante en la búsqueda, sin mirar atrás, sin darnos cuenta de lo que tenemos al lado, de lo que nos esperará en la llegada ni tampoco sabemos si realmente estará allí, en la meta, en la llegada, nuestra auténtica felicidad. Sólo sabemos mirar adelante, seguir adelante, impacientes, impasibles, con la mirada ciega en esa única cosa que deseamos y tanto ansiamos.
No paramos ni un minuto en la vida a relajarnos, no tenemos tiempo para eso. Llegan los fines de semana y todo está ya planeado, está listo para más viajes, más búsquedas, más situaciones inesperadas y más y más sin mirar a un lado, sin pararse un rato a tomar un respiro.
Cuando estamos en un trabajo o en clase, cuando tenemos una obligación, sólo pensamos que lo que nos haría feliz sería todo lo contrario, una vida tranquila, relajada, sin estrés ni gritos, sin críticas ni gente que te ordene hacer nada, sin molestos papeles u objetos pesados que nos cuestan un riñón y parte del otro pujar por ellos.
Y sin darnos cuenta, se acaba el horario lectivo, el horario del trabajo y seguimos con ese sentimiento de búsqueda errónea, de búsqueda fallida... Por un momento, estaba ahí, estaba esa sensación de felicidad y desahogo, de anti estrés y confort que tanto necesitamos pero, no fue así, se fue, desapareció.
Seguimos viviendo, sea como sea, nuestra vida, sin pararnos, sin darnos cuenta de nada de nuestro al rededor. No queremos saber nada de nadie que no sean cercanos a nosotros, no queremos nada que no sea algo productivo y beneficioso para nosotros.
Quizá es que yo, viva en un mundo un tanto.... "de color de rosa", aunque puedo admitir que me va bien, después de todo lo que he pasado, para algunos mucho, para otros nada, para otra gente sólo seré un niño malcriado que no sabe nada de la vida, pero como digo, puedo admitir que sigo adelante, sea como sea y me depare lo que me depare, sigo adelante, porque sé que veo la felicidad en lo que hago, en lo que siento.
Sé que pase lo que pase, tendré un sentimiento natural en mí que hará que todo sea más fácil y llevadero porque en un tiempo, amargo y bastante desagradable, empecé a mirar un tanto más, no en mí, sino, en mi interior.
Empecé a observar que tal vez, sólo tal vez, si fuera capaz de cambiar un poco mis puntos de vista, mis observaciones y pensamientos, pudiera llegar a ser diferente como persona y también llegaría a cambiar esa sensación de inutilidad y tristeza que tanto me comía por dentro.
Llegué a notar cómo un día, fuera como fuera y me deparara lo que me deparara, no hacía sólo que desanimarme el hecho de levantarme de la cama, no tenía ninguna razón de seguir, no sentía ninguna motivación de ningún tipo y creo que ESO es lo que le pasa a esta sociedad.
Se están repitiendo en una rutina ya pegada a ellos mismos y sólo el hecho de salir de esa rutina, de esa "dominación" de sus vidas que tienen, ya hacen sentirse muy desorientados y débiles, sienten miedo, miedo a perder la "vida" que a mi parecer, no tienen.
Todos buscamos la felicidad, todos anhelamos una sensación de protección, amabilidad, alegría, cariño y amor, todo unido en uno que hace, que sólo el hecho de pensar en ello, nos desanime aún más y darnos cuenta que en realidad, no tenemos nada de lo que creíamos tener en el pasado.
Tenemos los ojos tapados, creo yo, porque sin duda, si a alguien le gusta algo, no lo hace porque no quiere, por muchos problemas que tenga, por poco tiempo libre que uno tenga, creo que uno puede establecer unas marcas en su vida que harían que cambiara su estado de ánimo y con ello, un estado de felicidad y bienestar que haría que siguiera adelante uno mismo, pasara lo que pasara...
¿Por qué entristecerse?¿Por qué admitir que estamos perdidos o derrumbados?¿Por qué admitir que sólo somos mulos de carga y trabajar por unos míseros euros?¿Es que tan sumisos somos?
Hemos encontrado la cura a millones de enfermedades, pero jamás nos hemos parado a pensar en que realidad, la felicidad está al alcance de nuestras manos, al alcance de nuestros corazones. No tienes que mirar muy arriba, ni tampoco muy lejos, sólo tienes que mirar un espejo, mirarte a ti mismo, mirar tu cara.
Podemos conseguir todo lo que nos propongamos, porque lo que cuenta es la fuerza de voluntad, las ganas que tengamos de conseguirlo y saber apreciar todo lo que conseguimos, sea bueno o malo, sobre todo lo malo. Necesitamos saber aprender de nuestros errores, de nuestros fallos y saber por qué hemos fallado, saber que necesitemos lo que necesitemos, y estemos como estemos, podremos seguir adelante porque sólo son rachas. El tiempo no esperará por nadie, sea lo rico que sea o de la clase social que sea.
Así que, ¿por qué esperar a que la felicidad venga a ti?¿Por qué no miras más adentro y disfrutar bien de ti mismo? De tus gustos, de lo que amas y de lo que realmente te hace feliz...
Una vuelta por el parque con tus hijos o amigos, un viaje a un sitio exótico a un país extraordinario, una cena romántica con tu pareja a la luz de las velas y una botella de vino con unas fresas con nata o salir a experimentar lo que se siente al hacer puenting....
Nos encerramos demasiado en un mundo en el que no nos deparamos a mirar más allá de lo malo, nos enseñan demasiado a tener un estado de ánimo pésimo y muy malo, pagamos psicólogos para que nos animen, llamamos a videntes para que nos lean el futuro...
Todo está al alcance de nuestras manos...Párate, disfruta de cinco minutos de calma y admite que necesitas un pequeño cambio. No es realismo lo que se ve, sólo son las cosas malas que tiene la vida y ni nos damos cuenta de que al lado de esas cosas malas, hay otras cosas mejores y buenas. Sólo estará en ti decidir si quieres seguir viendo lo malo o ver realmente, lo bueno que hay en la vida.
Toda la felicidad estará al alcance de tu mano en cualquier momento, sólo tienes que proponerte conseguirla o no conseguirla, pase lo que pase, siempre estará en tu corazón, porque como digo, la felicidad, no hay que buscarla, hay que sacar la felicidad de dentro del corazón...
No paramos ni un minuto en la vida a relajarnos, no tenemos tiempo para eso. Llegan los fines de semana y todo está ya planeado, está listo para más viajes, más búsquedas, más situaciones inesperadas y más y más sin mirar a un lado, sin pararse un rato a tomar un respiro.
Cuando estamos en un trabajo o en clase, cuando tenemos una obligación, sólo pensamos que lo que nos haría feliz sería todo lo contrario, una vida tranquila, relajada, sin estrés ni gritos, sin críticas ni gente que te ordene hacer nada, sin molestos papeles u objetos pesados que nos cuestan un riñón y parte del otro pujar por ellos.
Y sin darnos cuenta, se acaba el horario lectivo, el horario del trabajo y seguimos con ese sentimiento de búsqueda errónea, de búsqueda fallida... Por un momento, estaba ahí, estaba esa sensación de felicidad y desahogo, de anti estrés y confort que tanto necesitamos pero, no fue así, se fue, desapareció.
Seguimos viviendo, sea como sea, nuestra vida, sin pararnos, sin darnos cuenta de nada de nuestro al rededor. No queremos saber nada de nadie que no sean cercanos a nosotros, no queremos nada que no sea algo productivo y beneficioso para nosotros.
Quizá es que yo, viva en un mundo un tanto.... "de color de rosa", aunque puedo admitir que me va bien, después de todo lo que he pasado, para algunos mucho, para otros nada, para otra gente sólo seré un niño malcriado que no sabe nada de la vida, pero como digo, puedo admitir que sigo adelante, sea como sea y me depare lo que me depare, sigo adelante, porque sé que veo la felicidad en lo que hago, en lo que siento.
Sé que pase lo que pase, tendré un sentimiento natural en mí que hará que todo sea más fácil y llevadero porque en un tiempo, amargo y bastante desagradable, empecé a mirar un tanto más, no en mí, sino, en mi interior.
Empecé a observar que tal vez, sólo tal vez, si fuera capaz de cambiar un poco mis puntos de vista, mis observaciones y pensamientos, pudiera llegar a ser diferente como persona y también llegaría a cambiar esa sensación de inutilidad y tristeza que tanto me comía por dentro.
Llegué a notar cómo un día, fuera como fuera y me deparara lo que me deparara, no hacía sólo que desanimarme el hecho de levantarme de la cama, no tenía ninguna razón de seguir, no sentía ninguna motivación de ningún tipo y creo que ESO es lo que le pasa a esta sociedad.
Se están repitiendo en una rutina ya pegada a ellos mismos y sólo el hecho de salir de esa rutina, de esa "dominación" de sus vidas que tienen, ya hacen sentirse muy desorientados y débiles, sienten miedo, miedo a perder la "vida" que a mi parecer, no tienen.
Todos buscamos la felicidad, todos anhelamos una sensación de protección, amabilidad, alegría, cariño y amor, todo unido en uno que hace, que sólo el hecho de pensar en ello, nos desanime aún más y darnos cuenta que en realidad, no tenemos nada de lo que creíamos tener en el pasado.
Tenemos los ojos tapados, creo yo, porque sin duda, si a alguien le gusta algo, no lo hace porque no quiere, por muchos problemas que tenga, por poco tiempo libre que uno tenga, creo que uno puede establecer unas marcas en su vida que harían que cambiara su estado de ánimo y con ello, un estado de felicidad y bienestar que haría que siguiera adelante uno mismo, pasara lo que pasara...
¿Por qué entristecerse?¿Por qué admitir que estamos perdidos o derrumbados?¿Por qué admitir que sólo somos mulos de carga y trabajar por unos míseros euros?¿Es que tan sumisos somos?
Hemos encontrado la cura a millones de enfermedades, pero jamás nos hemos parado a pensar en que realidad, la felicidad está al alcance de nuestras manos, al alcance de nuestros corazones. No tienes que mirar muy arriba, ni tampoco muy lejos, sólo tienes que mirar un espejo, mirarte a ti mismo, mirar tu cara.
Podemos conseguir todo lo que nos propongamos, porque lo que cuenta es la fuerza de voluntad, las ganas que tengamos de conseguirlo y saber apreciar todo lo que conseguimos, sea bueno o malo, sobre todo lo malo. Necesitamos saber aprender de nuestros errores, de nuestros fallos y saber por qué hemos fallado, saber que necesitemos lo que necesitemos, y estemos como estemos, podremos seguir adelante porque sólo son rachas. El tiempo no esperará por nadie, sea lo rico que sea o de la clase social que sea.
Así que, ¿por qué esperar a que la felicidad venga a ti?¿Por qué no miras más adentro y disfrutar bien de ti mismo? De tus gustos, de lo que amas y de lo que realmente te hace feliz...
Una vuelta por el parque con tus hijos o amigos, un viaje a un sitio exótico a un país extraordinario, una cena romántica con tu pareja a la luz de las velas y una botella de vino con unas fresas con nata o salir a experimentar lo que se siente al hacer puenting....
Nos encerramos demasiado en un mundo en el que no nos deparamos a mirar más allá de lo malo, nos enseñan demasiado a tener un estado de ánimo pésimo y muy malo, pagamos psicólogos para que nos animen, llamamos a videntes para que nos lean el futuro...
Todo está al alcance de nuestras manos...Párate, disfruta de cinco minutos de calma y admite que necesitas un pequeño cambio. No es realismo lo que se ve, sólo son las cosas malas que tiene la vida y ni nos damos cuenta de que al lado de esas cosas malas, hay otras cosas mejores y buenas. Sólo estará en ti decidir si quieres seguir viendo lo malo o ver realmente, lo bueno que hay en la vida.
Toda la felicidad estará al alcance de tu mano en cualquier momento, sólo tienes que proponerte conseguirla o no conseguirla, pase lo que pase, siempre estará en tu corazón, porque como digo, la felicidad, no hay que buscarla, hay que sacar la felicidad de dentro del corazón...
domingo, 6 de mayo de 2012
Ojalá.
La gente viene y va, evoluciona y modifica, cambia de puntos de vista, de pensamientos, de objetivos y se transforma, la gente va y viene y a su vez, las personas de su alrededor, no sólo cambian, también cambian a los demás.
Sólo hay que fijarse un poco, sentarse y observar a los demás, pararse unos días, tomarse una pequeña pausa de un fin de semana y ver a tu alrededor, ver qué está pasando a tu lado, a tu gente y qué es lo que ven con sus ojos, preguntar, preocuparse por ellos de la misma forma que ellos se pueden preocupar de ti.
No somos tan diferentes y a la vez, no somos tan parecidos, ninguno es igual y a la vez, somos lo más distintivo que puede haber en el mundo. A unas personas nos mueven unas cosas específicas, y podemos llegar a ser iguales, a otras personas les mueven otras y pueden ser iguales, pero a su vez, cuanto más nos conocemos, cuanto más los conocemos, más vemos que no somos ni son tan parecidos, porque al fin y al cabo, tendremos o tendrán el mismo sueño, pero en diferente medida.
Hace unos días, debatía con dos amigas sobre las ventajas, defectos y derechos de la mujer, del trabajador y del estudiante, debatíamos sobre los problemas políticos que hay ahora en España y sobre cómo lo vemos cada uno de nosotros.
Ellas, en parte, estaban de acuerdo con lo que yo pensaba, en otra, no. Porque yo no veo futuro en protestar por algo en que YO no tengo, no veo futuro en protestar por un trabajo que no tengo, por unos derechos que no tengo. Unas personas opinarán igual, o no, otras personas lo verán de otra forma, yo, ante todo, respetaré sus opiniones.
El día de mañana, en cuanto consiga un trabajo, me recorten el salario sin razón alguna y vea que todo está yendo de mal en peor y tenga la oportunidad de protestar, lo haré, con unas razones, con fundamentos, pero ahora, no veo ni la razón ni la oportunidad de ir a protestar por algo que no tengo, sea como sea la causa.
El caso es, porque me voy por las ramas, que hablásemos de lo que hablásemos y quedáramos como quedáramos, ese día, disfruté, tuviera o no razón o tuvieran ellas razón o no, porque debatimos, cambiamos puntos de opinión y hablamos de todo lo referente a la vida cotidiana y de nuestros puntos de vista mientras seguimos viviendo.
Está claro que, dependiendo de las experiencias, uno le hacen cambiar de distinta manera, sea cual sea, por la razón que sea. Y todo esto, creo yo, es por la forma en que nos solemos tomar las cosas, porque en el instituto, te preparan para un trabajo, para desarrollarte y desenvolverte con cuentas matemáticas, frases morfológicas, filosofía, história humana o de los años "X", pero a lo que no te enseñan es a vivir. Y creo que es ahí, donde la educación falla un poco, porque no saben cómo van a ser los jefes del futuro, no saben cómo tomarse la primera negación o el primer despido del trabajo o el primer contacto con un ladrillo.
No nos enseñan a tomarnos las cosas con calma, con sabiduría o paciencia, no nos enseñan a ver las cosas con moderación o simpatía. Desde un primer momento nos estresan con múltiples trabajos, sean cuentas, sean diferentes tipos de história o filosofías, sin embargo, depende de cada persona el cómo tomarselo.
La sociedad está planteada y la sociedad hace que un simple día, aunque no tengas amigos, aunque tu familia no te llame, aunque seas tú, tu propio jefe, la sociedad hace que un sólo día sin batería en el móvil, sea un auténtico suplicio.
Llegamos a casa agotados, reventados, exhaustos y todo por aguantar a un jefe, a unos tíos detrás de la barra o a un tío que te dice cómo debes conducir. Nos enseñan a estar estresados, pero no a cómo relajarnos.
Por eso, ojalá nunca me falten charlas con personas, ojalá nunca me falten esos fin de semanas perdido en un pueblo vete tú a saber dónde con mis mejores amigos practicando lo que más amo, ojalá nunca me falte esas noches de Verano de luna llena asomado a la ventana mirando al cielo, con esas estrellas brillando sin parar y sin darme cuenta, ver cómo amanece y quedarme dormido contemplando un nuevo día.
Sin duda, no nos enseñan a vivir, tampoco a relajarnos, ni a tomarnos las cosas con paciencia, meditación y relajación, pero si uno quiere, si uno realmente está dispuesto, conseguirá todo lo que se proponga sin dudarlo, luchará por ello hasta el final y si lo desea con toda su alma, EL UNIVERSO CONSPIRARÁ PARA QUE LO CONSIGAS.
Sólo hay que fijarse un poco, sentarse y observar a los demás, pararse unos días, tomarse una pequeña pausa de un fin de semana y ver a tu alrededor, ver qué está pasando a tu lado, a tu gente y qué es lo que ven con sus ojos, preguntar, preocuparse por ellos de la misma forma que ellos se pueden preocupar de ti.
No somos tan diferentes y a la vez, no somos tan parecidos, ninguno es igual y a la vez, somos lo más distintivo que puede haber en el mundo. A unas personas nos mueven unas cosas específicas, y podemos llegar a ser iguales, a otras personas les mueven otras y pueden ser iguales, pero a su vez, cuanto más nos conocemos, cuanto más los conocemos, más vemos que no somos ni son tan parecidos, porque al fin y al cabo, tendremos o tendrán el mismo sueño, pero en diferente medida.
Hace unos días, debatía con dos amigas sobre las ventajas, defectos y derechos de la mujer, del trabajador y del estudiante, debatíamos sobre los problemas políticos que hay ahora en España y sobre cómo lo vemos cada uno de nosotros.
Ellas, en parte, estaban de acuerdo con lo que yo pensaba, en otra, no. Porque yo no veo futuro en protestar por algo en que YO no tengo, no veo futuro en protestar por un trabajo que no tengo, por unos derechos que no tengo. Unas personas opinarán igual, o no, otras personas lo verán de otra forma, yo, ante todo, respetaré sus opiniones.
El día de mañana, en cuanto consiga un trabajo, me recorten el salario sin razón alguna y vea que todo está yendo de mal en peor y tenga la oportunidad de protestar, lo haré, con unas razones, con fundamentos, pero ahora, no veo ni la razón ni la oportunidad de ir a protestar por algo que no tengo, sea como sea la causa.
El caso es, porque me voy por las ramas, que hablásemos de lo que hablásemos y quedáramos como quedáramos, ese día, disfruté, tuviera o no razón o tuvieran ellas razón o no, porque debatimos, cambiamos puntos de opinión y hablamos de todo lo referente a la vida cotidiana y de nuestros puntos de vista mientras seguimos viviendo.
Está claro que, dependiendo de las experiencias, uno le hacen cambiar de distinta manera, sea cual sea, por la razón que sea. Y todo esto, creo yo, es por la forma en que nos solemos tomar las cosas, porque en el instituto, te preparan para un trabajo, para desarrollarte y desenvolverte con cuentas matemáticas, frases morfológicas, filosofía, história humana o de los años "X", pero a lo que no te enseñan es a vivir. Y creo que es ahí, donde la educación falla un poco, porque no saben cómo van a ser los jefes del futuro, no saben cómo tomarse la primera negación o el primer despido del trabajo o el primer contacto con un ladrillo.
No nos enseñan a tomarnos las cosas con calma, con sabiduría o paciencia, no nos enseñan a ver las cosas con moderación o simpatía. Desde un primer momento nos estresan con múltiples trabajos, sean cuentas, sean diferentes tipos de história o filosofías, sin embargo, depende de cada persona el cómo tomarselo.
La sociedad está planteada y la sociedad hace que un simple día, aunque no tengas amigos, aunque tu familia no te llame, aunque seas tú, tu propio jefe, la sociedad hace que un sólo día sin batería en el móvil, sea un auténtico suplicio.
Llegamos a casa agotados, reventados, exhaustos y todo por aguantar a un jefe, a unos tíos detrás de la barra o a un tío que te dice cómo debes conducir. Nos enseñan a estar estresados, pero no a cómo relajarnos.
Por eso, ojalá nunca me falten charlas con personas, ojalá nunca me falten esos fin de semanas perdido en un pueblo vete tú a saber dónde con mis mejores amigos practicando lo que más amo, ojalá nunca me falte esas noches de Verano de luna llena asomado a la ventana mirando al cielo, con esas estrellas brillando sin parar y sin darme cuenta, ver cómo amanece y quedarme dormido contemplando un nuevo día.
Sin duda, no nos enseñan a vivir, tampoco a relajarnos, ni a tomarnos las cosas con paciencia, meditación y relajación, pero si uno quiere, si uno realmente está dispuesto, conseguirá todo lo que se proponga sin dudarlo, luchará por ello hasta el final y si lo desea con toda su alma, EL UNIVERSO CONSPIRARÁ PARA QUE LO CONSIGAS.
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